Guillermo Moreno y su amable posicionamiento frente al macrismo

Por Mario Derch* - 2-1-2016- Seguramente, de todas las caracterizaciones de la flamante gestión de Mauricio Macri conocidas públicamente una de las más curiosas es la que formuló un presunto enemigo, el ex secretario de Comercio de los gobiernos kirchneristas Guillermo Moreno. Incluso en el marco de sus promesas de liderar la fracción del peronismo más duramente opositora a la gestión del ingeniero, Moreno acarició los oídos macristas con una definición difícilmente refrendable: "son liberales para recaudar y keynesianos para gastar". Más acertado estuvo con una revelación de manual (tratándose del pro); “las decisiones en las empresas no las toman los CEO, la toman los directorios" y al nuevo Gobierno "se le está empezando a ver la hilacha, que hay un directorio oculto". Pero, a mi entender, la concesión al macrismo ya estaba hecha y no es menor viniendo de quien despierta en algunos expectativas de feroz opositor.

Las medidas así analizadas consisten, hasta ahora, en una brutal transferencia de 128.860 millones de pesos (2,8% del PBI) a los grupos exportadores, sobre todo de granos, por la vía eliminación y reducción de retenciones, sumadas a la devaluación del peso en alrededor de un 40 por ciento; un más que módico bono por única vez otorgado a los beneficiarios de las asignaciones universales por hijo (0,1% del PBI); una rebaja sustancial de los impuestos internos a autos, barcos y motos de alta gama que sólo compran los ricos; una reforma pro concentradora de las reglas de juego para los grupos mediáticos a fuerza de decretazos; despidos masivos en áreas del Estado, en la mayor parte de ellas por discriminación política y, en algunos casos, como en el Senado, como medida "por si acaso" para combatir presuntos "ñoquis". También hay que contabilizar los pasos dados por los funcionarios macristas para retornar a los mercados internacionales de crédito para volver a poner en marcha la rueda del endeudamiento eterno que se iniciara con la dictadura y acelerara su ritmo en los 90, hasta estrellar al país en diciembre de 2001.

Si está claro a qué se refiere la mitad inicial del aserto morenista, el del perfil de recaudación inequívocamente neoliberal, es imposible en cambio recuperar alguna impronta de John Maynard Keynes -defensor del papel del Estado en la economía, del peso del mercado interno y de políticas activas redistribucionistas en tiempos de vacas flacas - en los parámetros de gastos mostrados en sus primeros pasos por el gobierno macrista.

La alusión de Moreno a una insospechada preocupación social del macrismo en el Gobierno -a eso refiere en concreto, en estos tiempos, el adjetivo "keynesiano"- podría ser menos sorprendente de lo que parece a primera en boca del ruidoso ex secretario de Comercio. Lanzado de lleno, por lo que dice, a conformar la agrupación "Néstor Kirchner" y, con ella, empezar a tallar fuerte en la interna del PJ, Moreno viene dedicándose en estas últimas semanas a recorrer sets de televisión y estudios radiales para enhebrar frases de sentido tan improbable como la ya citada, pero en todo caso coherentes entre sí.

Por ejemplo, en una de las últimas ediciones del programa de Radio Nacional -Todos en cuero, conducido por Carlos Barragán- explicó que el problema en la Argentina, desde una óptica nacional y popular, "son las mil familias de la oligarquía, porque en realidad los ejecutivos de las grandes empresas, aunque a veces no lo puedan decir, piensan bastante parecido a lo que pensamos nosotros". Tal vez haga falta aclarar que cuando lo dijo ya se brillaba con contundencia una de las características más diferenciadoras de la gestión de Macri, esto es la proliferación de cuadros de los grandes grupos económicos en las primeras, segundas y terceras líneas de la nueva estructura del Estado, sin ninguna experiencia en el manejo de la cosa pública y en muchos casos, por lo que se dice, comisionados en sus nuevos cargos por las mismas poderosas empresas donde venían trabajando, hasta el punto de que les seguirían pagando parte de sus altísimos salarios de la actividad privada.

Más todavía, en ese mismo raid mediático de reposicionamiento, en concreto en una visita al programa de Gustavo Sylvestre en C5N, además de recurrir a un constante patoteo para neutralizar las preguntas de Alejandro Bercovich, Moreno se mostró objetivamente cerca de las posiciones del equipo económico macrista a la hora de analizar algunas medidas clave del kirchnerismo. Así fue posible enterarse de que a Moreno nunca le gustó la política de la aplicación de retenciones móviles a las exportaciones que generaran el alzamiento de la "oligarquía" rural y sus adyacencias contra el gobierno de Cristina Kirchner en 2008, y agudizara las presiones opositoras a partir de entonces, incluida la guerra de los grandes medios monopólicos. También, que nunca acordó con las medidas de regulación del sistema cambiario adoptado en los últimos años por el gobierno kirchnerista para neutralizar las especulaciones contra el peso y moderar la fuga de divisas, medidas que los exportadores, el poder económico en general y la oposición de derecha y centroderecha calificaron de cepo. y cuyo "levantamiento" constituyó la primera, y cumplida, promesa de Macri.

Tal vez la coincidencia objetiva que muestra así Moreno con algunos de los lineamientos nucleares del pensamiento del nuevo gobierno se originen en una de las atribuciones que se había reservado en sus épocas de secretario de Comercio, cuando armó en el seno de la Confederación General Económica, CGE, una estructura de control de una importante porción de los ROE, los ahora desaparecidos permisos de exportación, puesta en manos del titular de esa entidad, el productor rural Ider Peretti. Precisamente esa cercanía con Moreno, y las prácticas que derivaban de ella, fundamentan los fuerte cuestionamientos que hoy enfrenta Peretti de parte de muchos de los sectores de pequeños y medianos empresarios que forman parte de la entidad que fundara José Ber Gelbard y funcionara como un instrumento fundamental para Juan Perón durante sus gobiernos.

En todo caso, en este contexto, es interesante estar atentos a la fluidez, o a las dificultades, que puedan desarrollar los armados de Moreno en el ámbito del Partido Justicialista y, paralelamente, en el de la representación gremial empresaria.

*Presidente de la Confederación general de la Industria (CGI)
*Vice-presidente CONICET-SAPEM/Parque industrial tecnológico
*Director Fundación EXPORTAR
* Director Unidad de Vinculación Tecnológica UBA
* Vocal Confederación general Económica (CGE)