La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina,

"La luz en las casas de la memoria"

Por Mario Derch*. 29-11-2015.-El ballotage había cruzado medianoche, y ya se decía “de ayer” en los medios funcionales a las minorías incapaces de prosperar sin el privilegio. Se confirmarían en breve los indicios de lo que vendría, con la estigmatización de los que menos derechos tienen, los necesitados de un estado presente velando por el colectivo social, de los convencidos de que un futuro mejor es siempre posible, de los que pagaron cíclicamente la deuda de los poderosos.

El pedido aterrador desde la tribuna editorial del centenario diario de la derecha argentina La Nación que, como el nefasto grito de la turba bíblica “Soltad a Barrabás” que condenara a Jesús a la crucifixión, recordaba desde su solapado título “basta de venganza” el explícito deseo de soltar a los genocidas de la última dictadura. Ya no era el grito de un energúmeno o el comentario de un pequeño burgués mezquino y acomodaticio, era la voz de bronce, cínica y soberbia del poder con intenciones de permanente. Había comenzado a filtrarse por las rendijas de la república el humo de Satanás otra vez.

“Si se atreven a esto...(pensé) poco falta para que ataquen las instituciones, tergiversen las leyes desde los medios cartelizados, profundicen privilegios a las minorías que bancaron con su lobby y sus aportes la instalación de un renovado sectarismo en detrimento directo de las mayorías más vulnerables. Ocupándolas, preocupándolas, debilitándolas desde la pobreza creciente hasta desanimarlas y romperlas nuevamente, o eso creen.”

La hipocresía, la negación del mal implícito en cada operación, el ataque mediante esa maniobra, dirigido a las bases de la justicia y la memoria nacional no fueron casual. El país de la memoria habíamos entendido. Nada los detendría, la ley del hombre, que menos necesitan los poderosos que nosotros como nos enseña Scalabrini Ortiz, trastabilló ante el relámpago de oscuridad impensado hasta por los más pesimista de los ciudadanos de a pie como yo. De pronto era mucho más que lo imaginado, de pronto el huevo de la serpiente de un nuevo derrumbe argentino estaba humeante. 

Percibí el temor en el país de la memoria, y me vinieron a la mente las palabras de Truman Capote en su única, tremenda obra literaria; A Sangre fría… “Las ventanas iluminadas, casi todas las ventanas de casi todas las casas. Y en las habitaciones inundadas de luz, gente completamente vestida…incluso familias enteras que habían pasado la noche entera en estado de alerta…vigilando, escuchando. ¿De qué tenían miedo?” “puede que vuelva a ocurrir”, decían.  
                                                   FIN.
* Escritor de “Contragobierno, una conspiración bicentenaria”
www.contragobierno.com.ar



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